Sabéis que nos encanta el buen bebercio ¿verdad? Está claro que es muy obvio, pero por si quedaban dudas… ¡Hemos decidido hacer una sección con nuestros cócteles favoritos! Hoy me toca el turno a mí, Javi. Algunos ya me conoceréis, y al resto espero veros pronto en Gatsby.

Siempre hay algún nuevo sabor que descubrir, alguna mezcla qué crear

Mi historia con la coctelería empezó al otro lado de la barra, en el mismo sitio en el que estáis la mayoría de vosotros. Pasaba el tiempo disfrutando de cómo me preparaban las bebidas, descubriendo nuevos sabores y observando atentamente como lo hacían otros bartenders. Nunca olvidaré las noches en La Vereda, aprendiendo de Chou y Alicia. A mí ya me gustaba beber, de eso no cabe duda. Pero gracias a ellos entendí que la coctelería era un arte. Esos años empecé a aprender que bebidas me gustaban, cuales eran mis olores y sabores favoritos…

¡Pero esto nunca  termina! Siempre hay algún nuevo sabor que descubrir, alguna mezcla qué crear y eso es lo que llevo haciendo durante esta última etapa. ¡Desde hace unos meses estoy en la otra posición de la barra y no sabéis lo guay que es estar aquí! Así que, creo que ya era hora de contaros cuales son mis combinados favoritos y por qué lo son. Mis gustos son eclécticos y disfruto tanto de sabores fuertes como de los más afrutados.

¡Vamos al lío!

Si hablamos de cócteles clásicos nunca puede faltar un Zombie… ¡Cuidado que pega con fuerza!. 

Su nombre ya nos cuenta que si te pasas puedes acabar un poco zombie… ¡Pero qué sabor, qué mezcla tan sabrosa!  La historia cuenta que nació en 1930, en el restaurante hollywoodense Don the Beachcomber. El dueño decidió prepararle este coctel a uno de sus amigos que tenía que tomar un viaje y que días más tarde volvió diciendo que durante todo su viaje había estado como un zombie. 

El Singapore me encanta por su sabor afrutado y exótico y también porque tiene un interesante punch final

Singapore Sling, Gatsby Cocktail Club

Singapore Sling, me encanta bebérmelos y también hacerlos.

Se dice que la receta original nunca se llegó a conocer pero surgieron varias versiones del mismo; nosotros lo preparamos a base de ron, Gran Marnier, brandy, zumo de naranja, de piña, fruta de la pasión, lima, granadina y por supuesto un buen garnish de piña. No lo dudéis, este trago os encantará y además os pondrá un poco piripis.

Otro de los cócteles que más me gusta es el Singapore Sling. Su nombre ya nos da pistas sobre su lugar de creación, fue a principios del siglo pasado y por si os lo preguntáis Sling era el nombre que recibían los cócteles en los que no se utilizaba bitters y además es también un tipo de vaso.

La receta original también es desconocida pero lo que si sabemos es que sí o sí debe servirse bien frío. La receta que usamos está compuesta de ginebra, Heering, Triple seco, zumo piña, Benedictine y un dash de angostura. Me encanta por su sabor afrutado y exótico y también porque tiene un interesante punch final.

Una de las creaciones que hemos hecho en los últimos meses es el Lychee Touch, otro de mis preferidos. Nos encanta Asia y queríamos contar lo que significa para nosotros por eso hicimos este cóctel. El lichi es una fruta tropical del sur asiático que tiene un sabor ácido, su textura es áspera y su exterior es de un color rojizo muy característico. Acido pero con un toque dulce, sabroso. Este combinado lleva ginebra, Grand Marnier, licor de lychee, jugo de lima, zumo de arándanos y sirope de lychee. Es perfecto si os gustan los tragos intensos y con un toque tropical.

¡Sabéis dónde encontrarme!

Estos cócteles están en mi top 10 pero no os preocupéis que me quedan muchos por descubriros. Espero que os haya gustado mi selección, si no los habéis probado estáis tardando en venir a Gatsby a descubrirlos. Febrero se acaba, nos dio grandes momentos y muchas historias que contar; San Valentin, Carnaval y también Paladeo, nuestras iniciaciones a la coctelería. Si os habéis quedado con las ganas de más aún estáis a tiempo. Marzo vendrá con nuevas historias y nuevos cócteles que os iremos descubriendo.

Con esto me despido por hoy pero no os preocupéis que dentro de poco me tendréis por aquí otra vez dando la tabarra con mis historias. Y si no… ¡Sabéis dónde encontrarme! ¡Nos vemos en Gatsby!