La bebida con nombres mil; Wermut, Vermouth, Vermut, Vermú o Vermout…

No pensemos otras palabras con nombres mil que se nos vienen cosas terribles a la cabeza. Hablemos del vermú, esa bebida espirituosa típica del aperitivo y que tan felices momentos nos deja. ¿Por qué que hay mejor que disfrutar de un buen vermú un sábado y luego una buena siesta? Es un ritual que nos encanta y del que estamos muy a favor.

Pero al lío.

Wermut es una palabra alemana que se traduce como ajenjo; además, uno de los ingredientes principales de esta bebida espirituosa. Pero no es el único botánico que aparece en su formulación y es que cuenta con una mezcla de casi 80. Son muchas las historias de su origen; unos aseguran que surgió en el año 400 a.C en Grecia cuando Hipócrates una de las figuras más destacadas en la historia de la medicina, decide emprender la búsqueda para curar los dolores de estómago. La exploración de plantas, flores y brotes le llevó a crear lo que se conoce como el vino especiado de la Edad Media.  

Aquella bebida llamada Vermú

Otros dicen que su origen tiene lugar en 1786 por Antonio Benedetto Carpano. Pero esta receta ya había sido elaborada por los romanos con el nombre de Absinthiatum vinum. Así que podemos decir que gracias a Carpano se popularizó el vermú. Muchos piensan que fue el creador por que con 21 años empezó a inspirarse y buscar conocimiento trabajando de asistente en Piazza della Fiera. Una de las tiendas de vino más importantes de Turín, frente al Palacio Real. Allí aprendió, practicó y experimentó con diferentes hierbas. Uno de esos experimentos con ingredientes como vino blanco, diferentes hierbas, azúcar y brandy dio lugar a una versión del vermú. Consiguió que se convirtiera en el licor oficial de la realeza gracias a la mezcla equilibrada con un mix de dulce y amargo que había encontrado.

El vermú rojo proviene de los Alpes italianos. Para su elaboración se maceran entre 80 y 70 plantas, flores, raíces y especias diferentes.

Esta bebida fue cogiendo cada vez más popularidad y expandiéndose por el mundo, son muchas las recetas de esta aclamada bebida espirituosa. En 1860 llegó a España gracias al saber hacer de Perucchi y los primeros verduleros se instalaron en Reus. Una zona ideal gracias a su localización, rodeada de viñedos y una larga experiencia en la industria de los licores. Años mas tarde se creó un arancel a las importaciones de productos manufacturados, vinos y derivados incluidos. Esto permitió que la competencia con las marcas internacionales evolucionara. Así fue como España se convirtió en un referente en el mundo de esta bebida. 

La marca Izaguirre fue de las primeras en comercializar el vermú en España. Pero son muchas las marcas de toda Europa que lo comercializan, como Martini o Cinzano.

Podemos encontrar diferentes tipos de vermú, blanco y rojo. El primero fue creado en Francia y este último en Italia. Tienen matices muy diferentes; el blanco es más seco y con una graduación más alta mientras que el rojo tiene toques más espaciados y amargos.

El vermú rojo proviene de los Alpes italianos para se más exactos. Para su elaboración se maceran entre 80 y 70 plantas, flores, raíces y especias diferentes, dándole un toque muy especial. Es una bebida muy aromática, amarga y cítrica. Esta mezcla se deja macerar de tres a seis meses en barrica de roble y tras este tiempo pasa a fusionarse con el azúcar, el alcohol de melaza y el vino blanco. 

El blanco es es habitualmente más dulce, gracias a que en su elaboración se suprimen algunos de los botánicos y sustancias amargas que sí se emplean en el rojo. Es el más consumido mundialmente y suele estar dominado por notas avainilladas y cítricas.

En próximos posts os mostraremos algunos de los cócteles más conocidos con esta maravillosa bebida. En Gatsby podéis encontrar cócteles como el Negroni o el Manhattan que llevan vermú. Estaremos encantados de contaros curiosidades del vermú y sobre todo, preparar alguno de los cócteles con esta bebida.

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