En estos tiempos en los que por desgracia no podemos estar detrás de la barra como nos gustaría, hemos aprovechado para dejarnos llevar por el placer de la cultura. Ya os hemos contado que nos gusta el cine y la música pero la lectura también es una parte importante de nuestro día a día. No podemos ni queremos dejar en el olvido a grandes escritores y escritoras que como nosotros le daban al buen beber; hoy os mostramos a algunos de ellos. 

Hemmingway bebía como si no hubiese un mañana para soportar la existencia…

En algún post se nos ha colado Hemingway y es que disfrutaba del bebercio como pocos. A pesar de sus problemas de salud, tenía problemas de diabetes y un trastorno mental, bebía como si no hubiese un mañana para soportar la existencia…

Trataba de evitar las bebidas con mucho azúcar por su diabetes pero no podía resistirse a un buen mojito, al menos durante su estancia en Cuba. También disfrutaba de martinis y por supuesto, del whisky. ¿Sabéis que nos encanta este sabroso destilado, verdad?

Es el destilado perfecto para degustarlo solo o en cócteles como el Sour o el Padrino. Si sois amantes de este sabroso destilado que adormece los labios y te deja un sabor amargo en la garganta os animamos a que probéis este fabuloso whisky japo con toques herbales y especiados llamado Fujimi, o si quieres darte un capricho un excelente Blue Label.

Hemingway como muchos de su época se reunían en cafés a debatir, conversar y el alcohol, siempre era el punto de conexión. Aunque esto es algo que en la actualidad también hacemos abogamos por un consumo más responsable. 

“No te molestes con iglesias, edificios del gobierno o plazas de ciudades. Si quieres saber sobre una cultura, pasa una noche en sus bares”.

Muchos conoceréis a Marguerite Duras por su novela La amante inglesa; tuvo una vida bastante caótica por lo que hemos podido ver y cómo la mayoría ahogaba sus penas en alcohol, así pues decidió escribir un ensayo llamado El Alcohol. Si os apetece leerlo podéis encontrarlo en numerosas páginas de internet. Escritura y alcohol iban de la mano lo que produjo numerosas recaídas en sus intentos por dejarlo a un lado. 

En su obra Escribir hablaba sobre ella misma de una forma bastante dura y su relación con el alcohol. 

“Mi habitación no es una cama, ni aquí, ni en París, ni en Trouville. Es una ventana determinada, una mesa determinada, ritos de tinta negra, huellas de tinta negra inencontrables, es una silla determinada. Y determinados ritos a los que siempre vuelvo, a dondequiera que esté, incluso en los lugares donde no escribo, como por ejemplo las habitaciones del hotel, el rito de tener siempre whisky en mi maleta en caso de insomnios o de súbitas desesperaciones. Durante aquel período tuve amantes. Se acostumbraban a la soledad de Neauphle. Y según su encanto a veces esta soledad les permitía que, a su vez, escribieran libros. Raramente daba a leer mis libros a esos amantes. Las mujeres no deben hacer leer a sus amantes los libros que escriben”.

Nos encanta el alcohol y todo lo que tiene que ver con la mixologia pero como siempre os decimos con control y buen hacer. Para disfrutar de un buen rato, de los placeres en compañía o en la intimidad pero siempre con respeto por uno mismo y de forma consciente. 

“…el rito de tener siempre whisky en mi maleta en caso de insomnios o de súbitas desesperaciones”.

Otro que disfrutaba de los placeres de las bebidas espirituosas era William Faulkner, escritor de narrativa y poesía conocido como el “narrador de narradores” y galardonado con el premio Nobel de literatura en 1949. Disfrutaba del whisky, en concreto, del Jack Daniels en un cóctel que nos encanta, el famoso Mint Julep.

Se sabe poco de la creación de este cóctel, apareció por primera vez en el recetario del británico John Davis donde se refería a este combinado como “Un trago con un aroma impregnado a menta tomado todas las mañanas por los residentes de Virginia”. En Gatsby Cocktail Club lo podréis degustar en cuanto podamos volver a las barras, que por cierto, lo deseamos con muchísimo. Para los más curiosos está hecho a base de whisky, sirope de azúcar y menta. Si te flipa el whisky pero te gustan las bebidas un poco más dulces, sin duda este es tu cóctel. 

Hoy nos despedimos con Truman Capote, otro que le daba al bebercio bien fuerte. Son muchas las fiestas a las que era asiduo sobre todo en Studio 54, al menos, según cuentan esperaba a la tarde para disfrutar de unos ricos Martinis. Son muchos los libros que habréis visto o leído escritos por él, desde Desayuno con Diamantes hasta A sangre fría, su novela mas conocida. 

“Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.”

Si os gusta el Martini son muchos los cócteles que podéis degustar, entre ellos, nuestro adorado Negroni o el fantástico Manhattan. 

Nos quedan muchos escritores y escritoras en el tintero así que atentos a los próximos posts por qué vendremos cargados de escritura, música y por supuesto, destilados. 

¡Esperamos que estéis bien y que dentro de muy poco podamos veros!

Como siempre os deseamos una feliz semana cargada de buenas canciones y bebidas espirituosas…